Recordemos que Charlie Sheen era el actor mejor pagado de la televisión cuando fue despedido de Dos hombres y medio con un salario de 1,8 millones de dólares por episodio (y entre 22 y 24 episodios por temporada). Chuck Lorre, por su parte, era uno de los guionistas todopoderosos del medio con otras series en antena como Mike y Molly o The big bang theory, que sustituyó a Dos hombres y medio como la comedia más exitosa de la televisión en abierto.
Los problemas de Sheen con la adicción, sin embargo, le llevaron a adoptar un comportamiento errático en la producción: retrasos, falta de profesionalidad a la hora de aprender los diálogos y una actitud difícil que se sumaban a los titulares que obtenía en la prensa por distintos altercados. En diciembre de 2009, por ejemplo, fue detenido por maltratar a su mujer, Brooke Mueller, y en octubre de 2010 tuvo que indemnizar al mítico Hotel Plaza después de causar desperfectos en su suite por valor de 7.000 dólares durante una noche de alcohol y cocaína.
La relación entre Sheen y Lorre entró en un punto de no retorno cuando el actor soltó que Lorre “le quitaba el dinero del bolsillo” tanto a su familia como al equipo de Dos hombres y medio, y que era un hombre “pequeño y estúpido” y un “cagado” al que odiaba “violentamente” y desafiaba a una pelea física para resolver sus diferencias. Lorre le respondió a través de la vanity cards, unos textos que escribía para el final de los episodios de sus producciones.
“Hago ejercicio regularmente. Tengo una dieta sana. Intento dormir lo suficiente. Veo mi médico una vez al año y al dentista dos veces. Me lavo los dientes cada noche (...). Veo un psicólogo y practico hobbies para reducir el estrés. No bebo. No fumo. No tomo drogas. No practico sexo temerario con extraños. Si Charlie Sheen vive más que yo, me va a tocar mucho los cojones”, se podía leer al final de un episodio de Dos hombres y medio.
El resto es historia. El rodaje de Dos hombres y medio se paralizó por los problemas de salud de Sheen, el actor ingresó en un centro de rehabilitación por tercera vez en doce meses y Lorre, que ya no confiaba en la efectividad de sus tratamientos, hizo un ultimátum al canal CBS: o echaban a Sheen o él se iría a escribir comedias para otros canales. En consecuencia, Sheen acabó en la calle, Ashton Kutcher fue contratado para sustituirle y Sheen demandó a la productora Warner Bros por su despido.
Y, mientras Dos hombres y medio continuó teniendo éxito durante cinco temporadas más con Kutcher, Sheen entró en un bucle autodestructivo con una turbia relación polígama en mitad de sus excesos con las drogas, una gira de comedia que le acercó a los círculos más reaccionarios de los Estados Unidos.